«Un día te voy a invitar a escalar», me dijo un ex después de que no hablábamos hace meses. Mi corazón se emocionó nuevamente. No, no era enamoramiento. Era la emoción de volver a la montaña. «Qué sea este año», le pedí.

Pero momento. Segundos después me di cuenta que no necesito de nadie para viajar, puedo hacerlo sola. Así que busqué paquetes de turismo en Facebook. El más fácil era un trekking al Pico Austria, a 5350 msnm. Pregunté, deposité y empezó mi cuenta regresiva desde inicio de septiembre.

Fui con los chicos de Mochilea Bolivia. Nos citaron a las 6 en el Obelisco. Esa noche no podía dormir. Hacía una lista mental para no olvidarme nada. Temía que no iba a lograr subir porque esa semana estaba con gripe. No importa. La idea es disfrutar de esos paisajes, cambiar de aires y volver con más energía, me repetía para tranquilizarme.

El paquete costó 100 bolivianos. El tour incluía dos guías hiper mega capos y un  guía de apoyo. Transporte, ticket de ingreso al parque nacional, refrigerio y fotografías. Aquí el itinerario del viaje. 

Felix Vargas, el mayor de los guías, me inspiró tanta confianza desde el principio. Se emocionaba más al contarme de sus 30 años de experiencia escalando que de sus tres hijos.

Se va por la carretera hacia Copacabana, y antes de llegar al pequeño poblado de Kallke Amaya, se entra a mano derecha durante una media hora aproximadamente. Se pasa la represa del Tuni Condoriri, un refugio del municipio de Pucarani y al final, hay una especie de canchón donde el auto ya no puede seguir ingresando.

A partir de ahí empieza la caminata de una media hora hasta la laguna Chiar Quta (laguna negra en aymara). Es azul, a medio día cambia de color y se pone verde.

1. Zongo Valle

Edgar Calisaya, otro de los guías, nos va señalando los nombres de las otras montañas. Nos muestra la cabeza del cóndor del Tuni Condoriri, el pico Tarija que se sube con equipo. Más atrás está la Aguja Negra, una que nadie sube.

Somos ocho personas. Tres de Santa Cruz, dos de Cochabamba, dos de Oruro y yo soy la única de La Paz. Qué vergüenza que estando tan cerca no aprovechemos de estos lugares tan lindos. Claudia y su amigo viajaron toda la noche y Bladimir y Ariel partieron a las tres de la mañana. Los de Santa Cruz llegaron un par de días antes, para aclimatarse. (Y mis amigos, chupando. Hasta me encontré con un excolega que se recogía a las seis de la mañana por la Camacho.)

Entramos a un refugio a comer. Les repartieron arroz con pollo. Saqué mis tarwis y mi sandwich de palta. Mala idea. Debimos comer sólo una manaza porque en la caminata sentí un par de veces que tenía ganas de vomitar.

Los tres amigos de Santa Cruz se fueron con don Félix hacia el glaciar Tarija. Llegaron al refugio lentamente, con el corazón en la boca, sin poder respirar. Así que por precaución hicieron otro recorrido.

Nosotros nos fuimos al Pico Austria con Edgar adelante y Ronald, el guía de apoyo de 18 años, atrás. Apenas habíamos caminado 15 minutos, Claudia y yo nos miramos asustadas. «Aún pueden volver con don Félix», nos dijo Edgar.

No. No. No. Tenemos que por lo menos intentarlo. Yo seguí calladita caminando. Ronald estaba atrás por si alguno descalificaba y él debía acompañarlo de vuelta al refugio. Perdí la timidez más rápido de lo costumbre. Hasta me puse a grabar videos dando tips y haciendo uno que otro chiste. (Hoy lo edité y lo subí a mi IGTV, véanlo está bueno. Lo hice para que la gente se anime a hacerlo).

Hay una relación especial entre el Pico Austria y yo. Estoy segura. Ya lo subí hace cinco año. Y claro, cualquiera creería que también he subido a otras montañas más. Pero no. Esta fue la única que subí dos veces. Aunque ahora que lo recuerdo, con los del Hash (un grupo de chicos que corren y toman cerveza) subí al Chacaltaya que está a 5395 msnm. Ellos trotando, yo caminando a mi ritmo.

Lugares que se quedan en uno
La primera vez que subí al Pico Austria fui con Kevin cuando tenía 23 años. Don Nico, su papá, lo llevaba donde él pedía. Esa vez nos llevó al Pico Austria. Había olvidado lo difícil que fue para mi lograr llegar a esa cima. Kevin se amarró con un lado de una pita a sus caderas y con el otro a las mías. Me jaló el último trecho. Gracias a él aprendí a hacer treckings. Lástima que boté mis diarios de los viajes que hice en esa época. Hermoso recordarlo con cariño.

Esta vez no me costó tanto lograrlo. Pude caminar lento pero seguro. Cargué mi mochila y la pasé muy bien. Esos paisajes son espectaculares. Se ven varias lagunas, glaciares y nevados. Al bajar se puede ir por un atajo con un terreno de piedra molida que es ideal para resbalar parados como si fuera un tobogán gigante. Si logras encontrar el equilibrio te diviertes como wawa.

¿Qué llevar?
– Mochila pequeña (lo más pequeña posible)
– Gorra
– Protector solar
– Zapatos con huella
– Ropa abrigada
– Ponchillo de lluvia
– Cámara fotográfica

Contactos
El whatsapp de Edgar es +51 946 769 971 y su teléfono 77716661. Conoce muchísimos lugares, le apasiona viajar, así que cualquier duda o ganas de ir a algun lugar, llámenlo.
El teléfono de don Félix es 71933324. Es un señor que conoce las montañas como la palma de su mano. Su sabiduría y amabilidad transmite mucha confianza.

Pd 1. Anotando esta lista me acordé del amigo de Cocha. Trajo bronceador en vez de bloqueador. Lo hemos bulleado un rato. jajaja
Pd 2. Hay 7 tips en el video que hice para IGTV. Véanlo. Me ha gustado hacerlo.