Margarita Palacios/La Paz

Por el Día de la Mujer he querido reflejar los comentarios machistas a los que están expuestas las viajeras. Desde que expresan su deseo de recorrer el mundo, pasando por la presión social a la que son sometidas para tener pareja, esposo e hijos, hasta que los medios reflejen más su condición de madre que de viajera como individuo.  

Para que tenga mayor impacto he recopilado testimonios de entrevistas, o textos de mujeres viajeras de habla hispana que tienen un amplio número de seguidores, en su mayoría del género femenino, y que con sus contenidos nos motivan a más mujeres a cumplir el sueño de viajar. 

  1. Tienes el sueño de viajar, pero…¡qué manera de hacernos dar miedo!

 “Te va a pasar de todo, es peligroso viajar sola”, “no te da miedo que te violen o que te maten?”, “¿no viste en las noticias lo que le pasó a esa chica? Te va a pasar lo mismo”, son los típicos comentarios que te llegan cuando comentas que quieres irte de viaje. No lo digo yo. Lo dice Lina Maestre quien viaja desde 2014.

 “No dejes que te desmotiven, debes llenarte de argumentos para responderles a ellos o para responderte a ti misma. Hay muchas mujeres afuera que lo hicieron, lo están haciendo y es la mejor experiencia de sus vidas. ¡No te quedes con las ganas de saber o no si valía la pena!”, lo escribió en su libro El Arte de viajar sola.   

Ok. Das ese primer paso, que suele ser uno de los miedos más difíciles que afronta una mujer y durante el viaje nunca falta que te topas con hombres machistas que creen que tu motivación para viajar gira en torno a ellos.  

“Tu viajas sola, solo para conocer a alguien, o vivir aventuras alocadas”, te dicen. “Fueron muchas conversaciones tratando de dar explicaciones. Otras veces, mi interlocutor tenía la mente tan estrecha que prefería callar y dar por sentada la discusión”, cuenta Lina en su libro. 

  1. Logras irte de viaje y la gente se preocupa por tu soltería.

“¿Quién te va a aguantar el trote con tu viajadera?”, es lo que suelen preguntarle a María Paola Jaramillo de Buscando a Jacinta.

“A mi lo que me molesta es que esto lo pregunten solo a nosotras y nunca se lo preguntan a ellos. Porque no le preguntas eso a Backpacking Lawyer. No hay otra pregunta interesante que quieras saber de mí fuera de Qué tan difícil es conseguir una pareja siendo viajera”, lo dijo en un podcast con toda la buena onda que la caracteriza.

Entonces deduje que este tema ya lo había comentado con sus amigas viajeras. Me las imaginé hablando de esto con Lina, Daniela, Sara y entre risa y risa preguntándose; Porqué carajos se lo tienen que preguntar a ellas y no a sus colegas hombres. Me encantaría saber que opinan ellos al respecto, a modo de que aprovechen su fama para apoyarlas y para criticar que así no está bien.  

Entonces me imagino preguntando:

  • Sr Felipe, en toda su carrera como viajero, cuántas veces le han preguntado: ¿qué mujer iba a aguantarlo con esta su forma de vida?
  • No muchas la verdad.
  • ¿Cómo cree que se sienten ellas cuando les preguntan en cada oportunidad y qué opina al respecto?
  1. Listo. Te casas y él se vuelve la figura más importante.

“¿Y dónde dejaste a tu marido?” “¿Y a poco no le molesta que te vayas?” “Qué buena onda que te den permiso”, le dicen a Luz Carreiro de Bee Traveler cada vez que decide irse a hacer un viaje por su cuenta.

“Tuvimos la fortuna de hacer el viaje juntos, pero si no la tenemos igual me iría de viaje yo sola y no tendría porque pedirle permiso. Ojo, eso no significa que no lo extrañe. Porque si lo extraño bastante, pero seguimos siendo personas completas que a veces tendremos cosas que hacer por separado. Y está bien. Pareciera que no importa lo que estoy haciendo, porque lo más importante es: ¿Dónde está mi esposo y porqué no está conmigo? ¿Le preguntarán lo mismo a Nico o a cualquier hombre?”. 

Leí eso en una historia que ella escribió luego de recibir seguramente cientos de mensajes preguntándole por su esposo. Leerla me hizo recuerdo las una y mil veces que me lo preguntaron, con todas sus variantes. Yo optaba por salir del tema con mucho respeto, que es un valor que te enseña a practicar el viaje, y se lo contaba a mi novio como una anécdota más. Le saqué captura de pantalla a modo de escribirlo. Porque no está bien y debemos dejar de normalizar estos comentarios.

  1. Viajan en pareja y a ella le cargan el peso de la maternidad

 “¿Y no piensan tener hijos?”, titula una publicación del blog de Laura Lazzarino de los Viajes de Nena. Cuántas veces le habrán repetido esa pregunta que decidió sentarse a escribir. Permítanme ponerles un par de párrafos, porque además de que escribe hermoso, le puso las palabras exactas a cómo me siento”.

 “No necesito adivinarlo, sé que la pregunta está por venir. Parados en un escenario cualquiera, charla de viajes recién terminada, llega el turno de conversar con el público. Y es cantado. A veces juego a ver cuánto se aguantan, cuánto tiempo pasa, quién se saca el mandato de encima. La fórmula nunca falla: a lo sumo, tengo que esperar cuatro o cinco preguntas previas, pero no pasa de ahí. Sin importar de qué estemos hablando, quién tenga la palabra o quién haya planteado la pregunta, los ojos vienen siempre hacia mí”.

 “Al finalizar una charla de viajes, siempre llega esa pregunta. Todos me miran, a pocos les interesa saber que piensa Juan.  Que si, que no se, qui más adelante. Adopción, educación alternativa, respondo para dejar tranquilo al interlocutor próvida de la maternidad ajena. Pero ¿porqué tengo que tener un hijo? ¿Por qué tienes que preguntarme? Como si nuestra no paternidad se debiera exclusivamente a la mochila. Lo que no logro asimilar, es la liviandad con que cualquier hijo de vecino se inmiscuye con mis ovarios”.

 “Para mí el tema de los hijos es un problema de preposición. No es que yo no piense tener hijos. Más bien no pienso en tener hijos. Simplemente pienso en otras cosas. En los libros que quiero escribir, en los que quiero leer, en los que compré y aún no empiezo. Pienso en los viajes que tengo pendientes, los que me gustaría repetir, los que quiero hacer sola y los que quiero hacer sí o sí con Juan. Pienso en que tengo casi 33 y todavía hay cosas que quiero estudiar. En que no sé cuándo pero me encantaría volver a la facultad, en que quiero vivir un tiempo en Colombia, en que no tengo carné de conducir y me importa bastante poco. Pienso en que siento que el tema de la maternidad me queda tan lejos como cuando tenía diez, y en que a lo mejor no quiero atarme a un reloj biológico. Pienso en que no querer hijos no significa que no tolere a los bebés ni que menosprecie los embarazos/deseos de niños de otras mujeres; simplemente, no lo siento como algo propio. En que tal vez deba enfrentarme a la realidad de que en este momento no me emociona ni un poco la idea de ser madre ─aunque paradójicamente tenga elegidos los nombres con que me gustaría llamar a mis hijos─. En que quizá con el tiempo eso cambie y en que a lo mejor mi cuerpo haya pasado la línea para ese entonces. Pero también pienso en que el mundo está lleno de nenes sin familias y en que al fin y al cabo, la maternidad se trata ─o debería tratarse─ de un gran acto de amor. ¿O vamos a pensar que sólo las panzas nos hacen madres? (¿O lo que es peor, mujeres?). Porque sí, también pienso en la superpoblación y eso me asusta muy a menudo. Pero más allá de todo eso, pienso ─sobre todo pienso en esto─ que la gente debería pensar un poco más antes de tocar temas tan delicados”.

  1. Tienes hijos y ¿ahora qué?

He buscado testimonios de mamás viajeras que lidian con comentarios machistas pero no lo he encontrado. Y creo que ese es el problema. Las publicaciones que hacen los medios de ellas gira en torno a su maternidad y no a ellas como individuo. Ojalá tenga la oportunidad de conocer personalmente Candelaria Chovet, la mamá de la familia Zapp que viaja en auto desde hace 18 años y preguntárle si hay comentarios machistas que ha recibido como mujer viajera.

Seguro que sí, que tiene muchas anécdotas que contarnos, que sueña que su hija viva en un mundo más igualitario y que desea que muchas mujeres, al igual que ella, logren cumplir sus sueños, a pesar de que la vida te va poniendo una tras otra barrera en el camino.